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Historias de Entre Rios
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  Libro I
Capítulo 1
El Continente Solitario

 

Nuestro hogar, el planeta tierra, tiene un diametro ecuatorial de 12.756 kilómetros y está a 149.600.000 kilómetros de distancia al sol. La atmósfera donde podemos vivir tiene una altura de 5 kilómetros. Si la tierra fuera del tamaño de una naranja, el sol estaría a una distancia de 150 kilómetros y nosotros viviríamos en una capita de aire de 5 milímetros sobre la cáscara de esa naranja. Siguiendo con la misma comparación, si los océanos se elevaran una centécima de milímetro, desaparecerían todas las llanuras del mundo. Los planetas se formaron hace unos 4.500 millones de años, al mismo tiempo que el Sol.

MeteoritoPor más de trescientos millones de años, lo que es toda una eternidad, los dinosaurios eran los dueños indiscutibles de este planeta. El animal más grande de toda la historia de los seres vivientes en la tierra fue el Argentinasaurus sudamenricano, de cuarenta metros de largo y 100.000 kilos de peso (Ver Documento) . De un día para el otro, hace ya 65 millones de años, probablemente un meteorito los eliminó de la faz de la tierra. Esto nos recuerda que el final apocalíptico de nuestra civilización podría ocurrir en cualquier momento. Bastaría con que nos vuelva a caer encima una de esas basuritas del espacio, provocando una gran explosión que nos dejaría a oscuras por miles de años, congelados dentro de una inmensa nube de polvo.

Rugops Primus Hace cien millones de años, un dinosaurio terrestre llamado Rugops Primus (1) dejó esqueletos tanto en África como en América. Eso prueba que en aquella época ambos continentes todavía estaban unidos. Cuando se partió la tierra, la fauna y la flora originales siguieron evolucionando de forma independiente en ambos lados. Sin embargo, después de muchas catástrofes mundiales, cuando apareció la raza humana en el lado africano, los dos terrenos ya estaban separados por un océano inmenso.

El continente Americano todavía continúa moviéndose, unos pocos centímetros cada año. Las montañas se van elevando en el Oeste, a lo largo de una falla de la corteza terrestre que llega casi de polo a polo. Al Este, quedan las cicatrices de un pasado volcánico. En el medio del continente, se extiende una llanura sedimentada que va desde el frío cono sur hasta las selvas ecuatoriales.

Henrik Svensen y sus colegas de la Universidad de Oslo, publicaron en la revista Nature en Junio del 2004, un estudio donde mencionan que hace 55 millones de años (Ver Documento) miles de volcanes entraron en erupción en el Océano Atlántico, América del Sur lanzando 1500000000 millones de toneladas de emisiones, originando un efecto invernadero muy severo, lo que produjo el período más caliente (2) que se ha conocido hasta ahora en la vida terrestre. Todos los hielos se derritieron. El nivel de las aguas subió varios centenares de metros. Se inundaron las llanuras continentales y por millones de años serían el fondo de un mar cálido, poco profundo y habitado por crustáceos, tiburones, ballenas y corvinas.

Esta masiva actividad volcánica dejó la cicatriz de una cresta montañosa sumergida en medio del Océano Atlántico, que va desde Groenlandia hasta el Sur de África. En aquella época, la costa Este del continente estaba pasando por ese lugar, a mitad de camino entre África y su posición actual.

Cresta AtlánticaDe las entrañas de la tierra subían gases y vapor de agua que formaban burbujas dentro de la lava caliente, que al enfriarse dejaban hermosas grutas coloreadas de silicatos. En las sucesivas oleadas de lava, quedaban atrapados grandes colchones de arena que se derretían con el calor, formando piedras de ágata. Enterradas a más de mil metros de profundidad, quedaban ampollas herméticas de agua hirviente a gran presión.

Hace 5 millones de años, el clima del planeta se enfrió nuevamente. El primer período frío duró casi un millón de años. Se formaron los dos casquetes polares y el nivel de agua de los mares bajó, dejando los terrenos bajos al descubierto. Así fue como aquella tierra Sudamericana surgió del lecho del mar, surcada por grandes ríos caudalosos que recogían el agua de abundantes lluvias.

América del Sur En el Norte, el agua se desagotó hacia el Este, formando la cuenca del Amazonas. Abajo, la cuenca del Paraná formó cursos de agua hacia el Sur, que por milenios erosionaron el terreno blando y salino dejado por el océano. El agua acarreaba arena desde el Norte, formando bancos amarillos y rojos de hasta 150 metros de espesor en el cono Sur. Las piedras de ágata se rompían y bajaban rodando con las corrientes de agua, hasta quedar como guijarros redondeados que mezclados con la arena forman las costas y el fondo de los grandes ríos.

Hace 700.000 años, la tierra se enfrió aún más y se formó la primera de una serie de "eras glaciares" que duró hasta hace 130.000 años. Las aguas de los océanos bajaron 90 metros y los glaciares cubrieron toda la cordillera de los Andes hasta el ecuador. La temperatura volvió a calentarse a niveles muy próximos a la que tenemos en la actualidad y duró hasta hace 80.000 años, cuando el clima se volvió frio y seco, provocando un nuevo descenso de 80 metros en los océanos que duró hasta hace 35.000 años. Se estima que en esta época se produce la entrada del hombre por el Norte del continente americano. La glaciación llega a su grado más extremo entre hace 35.000 y 16.000 años. Se alcanzaron las temperaturas más bajas desde hacía 100.000 años y el agua de los mares retrocede 120 metros. La sabana reemplaza a los bosques ecuatoriales. Hace unos 10,000 años, el mundo entró en un período de grandes transformaciones climáticas. Hubo un calentamiento general del planeta, el nivel de los mares subió hasta los niveles actuales y sobre todo, se instaló el clima húmedo. Con la retidada de los glaciares, el aspecto y configuración de los continentes terrestres quedaron tal cual los conocemos en el presente.

Las llanuras sudamericanas quedaron cubiertas por grandes capas de sal marina. Se formaron grandes desiertos salinos hasta en la meseta precordillerana. Existen ríos y lagunas de agua tan salada que no se pueden beber. Las napas acuíferas son tan salobres que resultan malas para la irrigación, la sedimentacióm del sarro tapa las tuberías y son inconvenientes para algunos equipos industriales como las calderas productoras de vapor o los calentadores de agua.

  Los primeros habitantes

Los primeros habitantes La primera vez que los seres humanos pisaron la cuenca del Paraná, fue hace unos 15.000 años. Eran bandas de cazadores que bajaban de las zonas ecuatoriales por la sabana que conectaba los territorios del Sur. Eran contemporáneos de los ya extintos grandes mamíferos (3) como los toxodontes y los glosoterios. Usaban arcos y flechas con puntas de madera afilada. ¿Fueron ellos quienes exterminaron a los enormes mastodontes? (Ver Documento) Charles Darwin menciona que encontraron una de sus flechas clavada en el fémur de uno esos animales.

Hace diez mil años desaparecieron los grandes hielos. Retrocedieron los glaciares cordilleranos y también se derritieron los hielos del Sur. Volvió a subir el nivel de los mares y los vientos fríos disminuyeron. En la cuenca del Paraná, las llanuras de clima templado se cubrieron de pastizales y praderas que crecían en un suelo de tierra negra. Al Norte, la cuenca del Amazonas se cubrió con una exuberante selva ecuatorial.

Más habitantes comenzaron a bajar desde las tierras altas del Norte y se diseminaban entre los terrenos de los grandes ríos. Estas nuevas razas, eran muy distintas de las establecidas en las montañas y de alguna manera llegaron desde los territorios e islas del Sudeste Asiático.

A lo largo de milenios, los primitivos pobladores fueron nombrando los ríos uno a uno. Desconocemos como fue la evolución de esos nombres en las distintas lenguas a lo largo del tiempo. Cuando llegó el europeo, todos los cauces de agua tenían su nombre universal en esta tierra y así permanecieron para siempre. Los nombres susurrados, inventados, dichos, escuchados y vueltos a repetir a través de los tiempos, darían lugar a nombres de países y ciudades en los siglos por venir.

El Río Paraná recoge el agua desde las tierras altas del Norte. El Río Paraguay se le une después de recorrer la selva tropical y juntos bajan para formar un Delta en el clima templado de la desembocadura. Allí se les une el Río Uruguay y todos juntos forman un gigantesco estuario, que es un mar de agua dulce que se regala al océano.

Entre Ríos y su ZonaLos misteriosos esteros del Iberá son la marca que dejó el Río Paraná, cuando originalmente bajaba en diagonal hacia el Suroeste. En el tramo final, la corriente de agua dobla levemente al Oeste y luego forma una gran curva hacia el Este.

Del lado donde el cauce principal pasa cerca de la tierra firme, la erosión forma grandes barrancas de más de treinta metros de alto y en la orilla opuesta se conservan las cicatrices inundables de antiguas corrientes de agua, de hasta ochenta kilómetros de ancho, formadas por infinitas islas y canales .

Viniendo desde el Norte, el suelo arenoso de la mesopotamia termina en el Río Guayquiraró y desde allí el terreno está formado por una tierra negra arcillosa cubierta de pastizales verdes y espinosos montes bajos. El suelo es como un mar estático de gigantescas olas de tierra. El terreno sube suavemente dos o tres kilómetros y luego comienza a bajar de la misma manera. Esas lomas se llaman cuchillas y entre ellas corre el agua de lluvia, formando ríos y arroyos que a un promedio de cinco kilómetros de distancia entre ellos, alimentan con su agua fresca al Paraná y al Uruguay. Hay tanta agua que recoger en la zona encerrada por esos dos grandes ríos, que bajando de Norte a Sur el Gualeguay ayuda al Paraná y el Gualeguaychú al Uruguay.

Las boleadorasLos primeros habitantes que poblaron las costas del Río Uruguay llegaron hace seis mil años. Ya cazaban con flechas de puntas de piedra. Se sabe a través de estudios arqueológicos, que estos pueblos empezaron a usar las boleadoras. Esta arma milenaria, es única en toda la historia de la humanidad. Consiste en tres piedras redondas, atadas en forma de estrella con tientos de cuero. Algunos habitantes de la región, hasta el día de hoy las revolean con tal pericia, que salen a gran velocidad y girando con los tres tientos tirantes por la fuerza centrífuga de las piedras. Las enredaban entre las patas de los animales rápidos, como el ñandú (avestruz) o los virachos (gacelas), que quedaban tirados e indefensos en el suelo. También pueden herir o matar con un golpe de las bolas. En la guerra eran un arma formidable.

Otros pueblos, entre siete y tres mil años atrás, se fueron asentando en la zona comprendida entre el Río Paraguay, Paraná y el Alto Uruguay. A medida que subía la temperatura mundial, se iban desplazando hacia el Este, a las tierras más altas y frías. Los que quedaron en el lugar original, se fueron adaptando al avance de la selva.

En los últimos 1.500 años, las praderas templadas de la llanura fueron habitadas por escasa población. Se diseminaron las técnicas de cocción del barro procedentes del Amazonas. Las canoas de troncos huecos transformaron los ríos en caminos navegables. No usaban grandes animales para subirse en ellos y recorrer largas distancias. No habían inventado la rueda. Tierra adentro se movían caminando y con escasa carga.

Los pobladores de la cuenca del Amazonas y del Cono Sur del Continente no tuvieron tiempo para formar grandes imperios como en el resto del mundo. Su evolución quedó truncada por la conquista. Infinidad de razas y lenguas al Sur del litoral y praderas aledañas, en su gran mayoría se extinguirían con el tiempo.

  El resto del Mundo

Sabemos poco y nada sobre lo que pasó con la evolución del hombre en el mundo, antes de los últimos 5000 años. Sabemos, por ejemplo, que hace 50.000 años existía el hombre, tal y como somos ahora. Aquel ser humano ya tenía la capacidad de desarrollar la agricultura y si lo hubiera hecho, difícilmente hoy podríamos encontrar restos arqueológicos de esas actividades. Si hubieran desarrollado la agricultura, se habrían reproducido en gran número, formando civilizaciones. No es de extrañar que, con los drásticos cambios climáticos e inundaciones de los continentes, esas civilizaciones hubieran desaparecido sin dejar ningún vestigio. Como no lo podemos comprobar, por ahora creemos que las primeras civilizaciones recién se formaron hace unos 5.000 años.

Resto del MundoSe cree que hace unos 70.000 años, una oleada de seres humanos se lanzó a la conquista del planeta desde África. Una rama alcanzó Australia. Otra llegó al Asia Central, donde un tronco se bifurcó a Europa, y otra subió mucho más tarde hasta cruzar el Estrecho de Behring y colonizar América. En casi todo el mundo, el ser humano presentó una evolución similar: agricultura, metalurgia, escritura, grandes imperios, religiones superiores y finalmente, la conexión de las civilizaciones.

En distintas épocas de los últimos milenios, algunos pueblos comenzaron a cultivar diversos cereales. Así dejaban de depender de la caza, la pesca y la recolección. Es entonces cuando se transformaban en autosuficientes y se hacían sedentarios. A partir de ese momento edificaron construcciones permanentes y organizaron su convivencia social, reproduciéndose a gran escala y formando grandes conglomerados urbanos. El descubrimiento de los metales les permitió disponer de hachas para talar bosques, para fabricar nuevos materiales de construcción y espadas para atacar y someter a los vecinos.

Para afrontar los frecuentes cambios climáticos del mundo, los escasos habitantes nómades que vivían de la caza y de la pesca extendidos sobre un gran territorio, siempre tuvieron más posibilidades de sobrevivir que en las concentraciones de las pobladas civilizaciones. Por recientes estudios en las capas de hielos milenarios, se comprobó que la misteriosa desaparición de la civilización Sumeria hace 4.000 años, coincidió con un enorme efecto global del fenómeno conocido como el Niño.

La invención de la escritura se desarrolló en numerosas partes del mundo casi al mismo tiempo. En un principio sólo consistía en jeroglíficos o en pictogramas. Gracias a los fenicios, la escritura evolucionó hacia el sistema alfabético, que se transformó en dominante gracias a su simplicidad (4).

En la tierra africana y eurasiática, desde hace cinco mil años se formaron grandes civilizaciones, por obra de pueblos como los del Imperio Shang, los chou, los habitantes de Mohenjo Daro y Harappa, los sumerios, los acadios, los babilonios, los hititas, los habitantes del Imperio Egipcio, los fenicios, los hebreos, los griegos y los romanos.

Todas las regiones civilizadas de Africa y Eurasia se unificaron en el Imperio Romano, en el reino de los partos (reemplazado después por el Imperio Sasánida), en el Imperio Maurya, en el Reino de los Kushan, y en el Imperio Han. Estas civilizaciones comenzaron a decaer una tras otra desde hace aproximadamente dos mil trescientos años.

A la caída de los grandes imperios, grandes religiones de carácter ecuménico (es decir, que trascienden el nacionalismo de los primitivos cultos para transformarse en Religiones de la Humanidad) se transformaron en motores de la civilización africoeurasiática: el Cristianismo, el Islamismo, el Hinduismo y el Mahayana. En su torno se aglutinaron una nueva serie de civilizaciones en toda la tierra unida que va desde Sudáfrica hasta Japón.

Como consecuencia del desarrollo científico y técnico, después de las invasiones de los mongoles contra China, la India, el Medio Oriente y Europa durante los siglos XIII a XVI, la estepa se transformó en un medio de comunicación apto para el comercio y los viajes, por lo que misioneros como Guillermo de Rubrick y comerciantes como Marco Polo tendieron puentes hacia la creación de una cultura absolutamente terráquea. De esta manera, toda Africoeurasia ya estaba unificada hacia el año 1500.

  El Reencuentro de la Humanidad

NavegacionEl continente americano se conectó con el resto del mundo cuando surgió la navegación oceánica europea, hace tan sólo quinientos años. Las grandes civilizaciones americanas, que durante casi veinte mil años habían evolucionado completamente aisladas, en su encuentro con el resto del mundo cayeron sin dejar rastro alguno de sus religiones y también se perdieron sus principales rasgos culturales.

Los nativos americanos, por un histórico error geográfico  se llamaron indios en general. Los habitantes originales de la tierra se consideraron razas inferiores que si no servían, entonces estorbaban a los intentos civilizadores del continente. Al final, tener sangre india resultó una vergüenza social hereditaria. Cualquier asomo de reconocimiento o privilegio del indio en su tierra milenaria, fue completamente ignorado por el Derecho importado de los nuevos inmigrantes.

Algunos pueblos americanos se sometieron mansamente a la esclavitud de la civilización cristiana occidental y fueron diezmados por el exceso de trabajo o las nuevas enfermedades. Muchos otros se resistieron a la conquista por más de tres siglos con sus lanzas y flechas. Cientos de razas rebeldes que habitaban las tierras más productivas, Colt se extinguieron desde la Patagonia hasta Alaska desde el año 1835 con la invención (5) del revólver de Smith & Wesson perfeccionado luego por Sam Colt, posteriormente con el rifle de Oliver Winchester en 1855 y finalmente con la ametralladora de Richard Jordan Gatling en 1861. En las pampas argentinas, en las cuchillas entrerrianas y en las llanuras uruguayas, los habitantes originales fueron borrados de la faz de la tierra.

El Continente Solitario fue bautizado por un cartógrafo alemán, en honor a un navegante italiano. Los españoles y portugueses lo llamaban nuevo mundo, como si fuera otro planeta y al descubrirlo recibieron el derecho de su propiedad, otorgado por un Papa Romano. Posteriormente, la tierra perteneció al que tuviera suficiente fuerza como para imponerse a los que la habitaban. La historia siempre la escribieron los vencedores y los vencidos aprendieron a hablar otro idioma.

Nadie lo pudo haber dicho mejor que la página de Homero Manzi: (Ver Documento)

Nativa Americana

Esta pobre América que tenía su cultura y que estaba realizando, tal vez en dorado fracaso, su propia historia y a la que de pronto iluminados almirantes, reyes ecuménicos, sabios cardenales, duros guerreros y empecinados catequistas, ordenaron:

¡Cambia tu piel!
¡Viste esa ropa!
¡Ama a este Dios!
¡Danza esta música!
¡Vive esta historia!

 

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(1) 

La revista "Proceedings of the Royal Society" publicó el 2 de Junio de 2004 que bajo la dirección de Paul Sereno, un equipo de palentólogos de la Universidad de Chicago descubrió el primer esqueleto de este dinosaurio al sur del desierto del Sahara. Hasta entonces, sólo se habían encontrado restos del Rugops Primus en Sudamérica, India y Australia. Era una especie carnívora con arrugas muy particulares en la cara, que caminaba en dos patas y medía aproximadamente nueve metros de alto. Jeffrey Wilson y Jack Conrad, miembros de esta expedición, mencionan que este descubrimiento es una nueva confirmación que hace cien millones de años, Africa estaba unida a Sudamérica, el Continente Antártico, Australia y Asia. [Volver al Texto]

(2) 

Hace 55 millones de años, la tierra aumentó rápidamente la temperatura entre 5 y 10 grados centígrados. Esa fecha coincide con la erupción de los miles de volcanes que formaron la "Cresta" del Océano Atlántico. Las emisiones de este fenómeno se estiman en 1.500.000.000.000 toneladas métricas de Carbono. Henrik Svensen y sus colegas advierten que las vastas cantidades de metano en el fondo del océano, atrapadas en forma de gases semisólidos, si bien son una potencial fuente de energía, es altamente inestable y un leve calentamiento de la tierra en la actualidad, puede producir una brusca emisión a la atmósfera, con el consiguiente "efecto invernadero" que pondría en riesgo a toda nuestra civilización. [Volver al Texto]

(3) 

La desaparición de estos mamíferos gigantes es todo un misterio. Desde la época de Charles Darwin, los expertos todavía debaten si la extinción se debió a cambios climáticos o a la aparición del hombre que se alimentaba de ellos. Guy Gugliotta publicó un extenso artículo sobre este tema en el Washington Post del 11 de Octubre de 2004 (Página A09). Gary Haynes, de la University de Nevada en Reno, dice que no hay ninguna prueba debinitiva. El zoólogo Ross McPhee del American Museum of Natural History descarta otras causas posibles. Anthony J. Stuart de University College London dice que la explicación es mucho más compleja de lo que parece a simple vista. Hace 10000 años, al final del período glacial, se extinguieron los últimos ejemplares en los Montes Urales. Las primitivas comunidades de hombres los cazaban y a medida que la raza humana se expandía, los grandes mamíferos se extinguían. En Australia, donde hubo pocos cambios climáticos, el hombre llegó hace 70000 años y 21 géneros de estos gigantes se extinguieron desde hace 50,000 a 40,000 años. [Volver al Texto]

(4) 

Los pueblos nativos americanos no conocieron la escritura, aunque el Imperio Inca la sustituyó exitosamente con los quipus y los aztecas usaban pictogramas. [Volver al Texto]

(5) 

El revólver, el rifle y la ametralladora se inventaron todos al mismo tiempo y en el mismo lugar. Respondían a una necesidad de la época colonizadora en América del Norte, cuando se desarrollaba la tradicional pelea de los "cowboys contra los indios", tan extensamente representada por ese género fílmico de Holywood. La "Conquista del desierto" de Julio Roca en Argentina, se produjo mas o menos al mismo tiempo. El exterminio de los Charrúas, en cambio, fue anterior y estuvo a cargo del primer presidente uruguayo Fructuoso Rivera en el año 1831. [Volver al Texto]